jueves, 3 de septiembre de 2009

Para jugar y disfrutar sin límites



El dormitorio de los niños es uno de los sectores de la casa más difíciles de decorar y arreglar. Con el abanico cromático que nos ofrece el mercado, la elección de los colores se vuelve un verdadero dilema. Sin contar con que además, escasea el espacio y el que tenemos, intentamos hacerlo rendir al máximo para que nuestros chicos puedan jugar y disfrutar más cómodos, teniendo presente que es prioritaria la elección de elementos que no sean peligrosos ni cortantes.

Con un poco de creatividad y siguiendo estas simples sugerencias, podemos decorar este espacio -que generalmente se plantea como dormitorio y lugar de juegos a la vez-. En primer lugar, la elección del color iniciará la decoración y será el vector de todo lo que introduzcamos en este cuarto. En segundo término, podemos pensar en que el empapelado, las guardas o algunos cuadros sean de los personajes preferidos de nuestros hijos. Muchas veces, y partiendo del principio de que la habitación a veces es compartida por niños de distintas edades y/o sexos, podemos inclinarnos por los colores “unisex” o neutrales y para el caso de los cuadros de las paredes, podemos optar por incluir imágenes de fantasía o bien fotos de los chicos.

En torno a esta idea de originalidad, crearemos un ambiente original y único. Luego de ubicar la cama como mobiliario principal de este ambiente, pondremos atención en que las sábanas, los acolchados, almohadones y las cortinas sean de tonos contrastantes con las paredes y alfombras. A los niños les encanta la combinación de colores complementarios, pero jugar con más de dos o tres sería un exceso. Debemos buscar muy bien en el pantone o paleta de colores, ya que muchas veces hallaremos colores poco usuales que pueden resultar una original sorpresa. Esta paleta podemos encontrarla en todas las pinturerías.

Otro punto importante es no sobrecargar los rincones. Es preferible que juguetes y elementos de estudio estén organizados en cajas y cajones. En el mercado podemos encontrar gran variedad de contenedores o bien podemos hacerlos nosotros mismos. De esta manera, será muy fácil ordenar este dormitorio y podremos siempre mantenerlo limpio e higiénico en pocos minutos. No olvidemos que la decoración despojada o “minimalista” también es posible aplicarse a un dormitorio infantil, y de esta forma integraremos originalidad y orden. ¡Eso no es poco!

miércoles, 26 de agosto de 2009

Estilo Oriental


El estilo oriental, como en la vestimenta, música y aspectos culinarios, es un reflejo de la asimilación de la cultura China y Japonesa en la nuestra.
Los muebles clásicos, a los cuales se les añadió con frecuencia motivos de tipo oriental, resultaron así adaptados a las necesidades y gustos occidentales.
Este estilo se caracteriza por ser elegante y sofisticado, adaptando objetos y complementos tradicionales de la cultura oriental con nuestra arquitectura y forma de vida.
El estilo oriental también puede adaptarse a casas modernas. Para crear una ambientación correcta se debe elegir muebles y complementos como los que les detallo a continuación, reproduciendo en parte la forma de vida de esta milenaria cultura en composición con nuestras propias necesidades de búsqueda de sencillez y bienestar.

Sugerencias para lograr el efecto apropiado:

• Sillones y camastros. Pueden ser de madera tallada con los cojines forrados en telas de flores o lisas pero siempre de colores estridentes. Otra opción es el ratán o la adaptación criolla que es el mimbre y la caña. No importa el diseño sino que inviten a un reposo confortable.

• Mesas. Pueden ser de bronce o madera. Se prefieren las bajas, en donde está lícitamente permitido no sólo servir el té, sino también una romántica cena.

• Ventanas: deben ser vestidas utilizando esterillas de bambú como persiana y finos géneros de color claro como cortinas (siempre en estilo romano). Los complementos serán candelabros, elegantes lámparas de mesa y platos de porcelana.

• Biombos. Definen inconfundiblemente el estilo oriental como accesorios para dividir la privacidad de los ambientes y a la vez decorar. Pueden fabricarse en madera tallada, telas o bien pinturas al óleo.

• Accesorios. Pueden ser vasijas de líneas sencillas, pinturas a la tinta china con motivos de pictogramas. También peceras incrustadas en la pared y bonsáis caracterizan este estilo.

• Mantelería. Debe ser de colores sobrios como el verde botella, verde jade y vino. En contraste, la vajilla debe ser blanca o de tonos suaves y siempre lisa. No olvidar de decorar cada mesa con una flor natural (nunca de plástico).

• Colores. La familia de los ocres, verdes, marrones oscuros y negros, etc. como base para paredes y pisos. Como contraste, cortinas, tapizados, almohadones, tapetes y sábanas en colores fuertes como la gama del bordeaux, rojos, violetas, azules y anaranjados intensos.

• Iluminación. Debe ser baja o difusa, ya que este estilo es elegante y cálido. Por tanto, se recomienda emplear iluminación en tonos ámbar y en poca cantidad. Las velas además aportan un toque sensual y según las que se elijan, una suave fragancia en el ambiente.

lunes, 10 de agosto de 2009

Espejito, espejito...


Si la sala es demasiado pequeña, o si la idea es darle un toque majestuoso, entonces la solución la trae como por arte de magia un espejo.

¿De qué forma? De tantas como espejos te puedas imaginar. Hay espejos sencillos y otros llamados “trumeaux”, de origen francés. Son grandes –no es raro que abarquen la estatura completa de una persona- y cuentan con marcos muy trabajados, son casi piezas de arte. Normalmente, los espejos que usamos son más pequeños que este último y su marco suele ser más sencillo, pero la finalidad de ambos siempre es múltiple: no sólo devolver una imagen sino también agrandar los espacios reflejando la luz y proyectándola hacia su interior.

La pared de un recibidor puede ser más original si reemplazamos el típico espejo grande por diversos espejos enmarcados, puestos de dos en dos, o uno al lado del otro –jugando con la simetría-.

En una sala, por ejemplo, pueden situarse espejos enfrentados uno del otro de forma estratégica y así duplicar los espacios virtuales que crean dentro de sus marcos. También podemos ubicarlos en otros lugares de la casa. Sobre una chimenea, una cómoda o a lo largo de una escalera pueden ser una variante de la decoración con láminas u otro tipo de cuadros.

El trumeaux, por el contrario, tiene una función más decorativa. Sus marcos son de madera esculpida y generalmente son más imponentes que su cristal. Dejaremos este tipo de espejo solamente para los ambientes neobarrocos, recordando que como verdaderas piezas de colección, serán el sello decorativo donde sea que los ubiquemos. Si nos gusta el bricolage, rescatar y restaurar algún trumeaux de la baulera de nuestras abuelas o de una subasta de objetos antiguos puede ser un gran desafío.

En las tiendas encontraremos un sinfín de variedades de espejos; también en los mercados de pulgas o ferias de objetos antiguos. Ya sean cuadrados, ovales, con marcos en madera natural o patinada, en zinc, modernos o antiguos, no dudes que cada uno será tu amigo al momento de buscar amplitud y luz en los lugares de la casa que desees decorar. Y así, a la pregunta “¿quién puede ayudarme a crear un nuevo espacio en mi casa?” nuestro espejo nos responderá: “Yo puedo”.

lunes, 27 de julio de 2009

Armonía y equilibrio en un ambiente Zen


Aunque en la actualidad habitamos un momento de convivencia de estilos y ambientes, el estilo Zen gana posiciones como la tendencia más vanguardista cuando de decoración se trata.
El Zen sigue ocupando un lugar privilegiado como la tendencia más vanguardista no sólo adoptada por los jóvenes para sus nuevos hogares. Seguramente se deba a la necesidad del hombre de hoy de encontrar un entorno favorable para el relax, en oposición con la vida acelerada y las obligaciones cotidianas.
En su esencia, el estilo Zen aspira a lograr la armonía en todos los ambientes, como reflejo del ansiado equilibrio espiritual de quienes lo habitan.

Si creemos que estamos en la misma búsqueda, podemos ir poco a poco transformando nuestra casa, teniendo en cuenta los siguientes detalles y consejos:

• Las características más marcadas son las líneas rectas, la sencillez de los muebles, y espacios sobrios y confortables, que encajan unos dentro de otros, como las divisiones de vidrio que permiten (por su transparencia) una prolongación visual del lugar.

• Los colores más utilizados suelen ser el blanco y toda la gama del beige y marrón.

• Pocos objetos decorativos, pero bien elegidos: Flores naturales, pétalos, tallos, velas, inciensos, fuentes y telas livianas sin accesorios.

• Para el dormitorio se reservan los colores tranquilos y puros, con predominio del blanco.

• La iluminación es indirecta y tenue, en general. Éste es uno de los detalles que más se cuida, para crear ambientes suaves y sensuales.

• En la cocina, se busca lo funcional y la comodidad: utensilios y vajilla pueden estar a la vista. Aquí también el color dominante es el blanco.

• En el baño se impone que todo esté diseñado de modo tal que sugiera suavidad al tacto (pinturas satinadas) y a la vista (iluminación indirecta en el espejo).

• Se utiliza el agua a través de cascadas o fuentes en el exterior, como vehículo de sonidos gratos al oído.

En resumen, todos los espacios serán funcionales, simples de limpiar y como consecuencia, ordenados. Sencillez y silencio visual para el disfrute de las cosas de nuestra casa.

jueves, 16 de julio de 2009

Telas, nuestra personalidad en cada ambiente



Es la hora de elegir los géneros para la casa. Sin apartarnos de nuestro gusto, podemos sumarle un poco de audacia y así cada elección será el detalle especial que llevará nuestra personalidad a cada rincón.
Las telas son la nota que cierra una decoración, complementan nuestros muebles y definen finalmente el carácter del espacio que las rodea. Al momento de definir el estilo que queremos lograr, la decisión de los géneros y los colores es relevante.

Algunos consejos a la hora de elegir

Si nos gusta un estilo clásico y elegante, se aconseja una mezcla de linos crudos, chenilles o terciopelos combinando los géneros lisos, las rayas y un estampado (pueden ser flores o círculos). En las cortinas, la gasa transparente equilibrará la pesadez de las otras telas.
Para los que eligen lo moderno, la tendencia marca una preferencia por los colores terrosos, grises y amarronados, pero con un detalle o accesorio en colores contrastantes nos acercará a la originalidad personal.
A la hora de querer lograr una casa más sport, joven y sofisticada, ganan los cueros ecológicos o cuerinas –en el mercado se las puede encontrar de muchísimos colores y precios-.
Para vestir una casa de verano donde se perciba el aire fresco del mar: las gabardinas, linos o lonetas lisas, siempre en colores claros y que remitan al elemento agua. Así tendremos como resultado un ambiente claro, armónico y de relax.
Un tema aparte merece el cuidado que llevarán nuestras telas. El cuero y cuerina son fácilmente lavables. Existen también algodones a prueba de manchas, ideales para casas donde aún hay niños o visitas inesperadas. Son más duraderos los tejidos naturales de algodón, lana, seda y lino si tiene mezcla con material sintético ya que resisten no sólo más lavados sino que son más resistentes al roce.
Tengamos en cuenta que podemos redecorar nuestra casa con los mismos muebles y objetos, solamente cambiando las telas. Así, la haremos más elegante, osada o fuera de lo común, según nuestro gusto. Lo importante es poder darle a cada espacio -con los colores y las texturas elegidos- un clima donde quieras quedarte, un suspiro de tu personalidad.



miércoles, 8 de julio de 2009

Un toque Invernal


Así como renovamos nuestro guardarropa con el cambio de estación, también podemos “vestir” nuestra casa con un toque invernal. Con un poco de ingenio y sin grandes gastos, vamos a transformar las salas frías en ambientes cálidos para disfrutar de ellos con comodidad.
Volvamos a poner aquellas alfombras gruesas a los pies de la cama y varias colchas superpuestas sobre un edredón de plumas. Elijamos las coloridas sábanas de algodón grueso y dejemos el blanco para otra estación. Podemos esparcir mantas en los sillones de la sala y transformar el frío recibidor agregando una alfombra gruesa. Volvamos a decorar con velas y fanales ya que la calidez que emiten es muy similar a la de los hogares a leña y dan una atmósfera más cálida.
¿Quién dijo que en invierno todo es gris? Agreguemos un poco de luz primaveral a cada ambiente: si los tonos de las paredes son neutros, entonces podemos jugar con colchas, almohadones y tapetes de colores shocking (verde manzana, turquesa, fucsia, amarillo). Para los clásicos, podemos optar por el bordó, verde botella o gamas del dorado. El secreto es que las telas sean pesadas, abrigadas y suaves (algodones, sintéticos, lanas, gobelinos, etc).
Una idea fácil: para dar aún más calidez a las paredes, por ejemplo detrás de la cabecera de la cama podemos utilizar un cuadrado o rectángulo de gobelino que combine con el resto de las telas del ambiente elegido. Sólo basta sujetar la tela con dos varillas finas de madera y colgar como si se tratara de un cuadro.
Si las ventanas poseen cortinas livianas, podemos vestirlas de invierno con un bandó muy fácil de armar. Un simple rectángulo de tela pesada se irá sujetando en el centro superior de la ventana y luego en ambos ángulos, para luego caer hasta el suelo. En las tapicerías especializadas en cortinas hay muchísimos modelos de broches y accesorios para elegir.
El toque final: en esta época tan fría, nada mejor que tener a mano una linda bandeja preparada con un juego de té o café para tomar solas o en compañía.

lunes, 27 de abril de 2009

Cómo ganar luz en la cocina




Desde los revestimientos hasta la distribución influyen en el grado de luminosidad de la cocina. Para no perderse, un informe especial con cinco tips infalibles para potenciar la luz de este ambiente.

1. Distribución

Para aprovechar al máximo la luz natural, la distribución se convierte en la pieza básica de cualquier ambiente. En el caso de la cocina, a la hora de planificar las diferentes áreas hay que priorizar la zona de trabajo y de office para acercarlas lo más posible a las entradas de luz.

2. Despojado

La premisa es no abusar de los muebles. Para evitar que la cocina se vea recargada y, al mismo tiempo, facilitar la circulación de la luz es indispensable poner los muebles estrictamente necesarios. La clave para tener suficiente capacidad de almacenamiento está en elegir buenos equipamientos interiores.

3. Vidrio

El vidrio o cristal es uno de los materiales más ligeros y por ello se convierte en el mejor aliado cuando se quiere ganar luminosidad. En la cocina puede utilizarse para alguna vitrina entre los muebles altos o bien en el bajo mesada de una isla central.

4. Color

Un recurso que nunca falla es la elección de tonos claros como los blancos, ocres y cremas dado que no sólo potencian la luminosidad de la cocina sino que proporcionan una mayor sensación de amplitud.

5. Luz artificial
La cocina debe contar con una buena iluminación artificial sobretodo cuando la luz natural se atenúa por la tarde. Lo ideal es, aparte de instalar los artefactos generales, ubicar luces puntuales para cada área: trabajo, cocción, office y almacenaje.